01.03.2018 |
Laura B.
Cine: ilusiones de papel

A primera vista podría parecer que cine y papel no son conceptos con mucha relación entre sí, más si tenemos en cuenta que estamos en plena era digital. Sin embargo, el papel ha tenido mucha importancia en la industria cinematográfica desde sus inicios, sobre todo en el campo de la animación. Casi se puede afirmar que sin el papel, el séptimo arte podría no haber llegado a nacer. A pesar de que podemos afirmar que el cine, como tal, nació en 1895 con el cinematógrafo de los hermanos Lumière, es posible encontrar indicios de prototipos cinematográficos muy anteriores.

El zoótropo, por ejemplo, nació casi 60 años antes de que los hermanos Lumière patentaran la primera máquina capaz de rodar y proyectar películas de cine. Este primitivo artilugio nacido en 1834 consistía en un tambor circular agujereado con rendijas verticales por las cuales se podían ver dibujos en papel. Al poner el tambor en movimiento se creaba una ilusión por la cual parecía que los dibujos se movían. El zoótropo fue un juguete muy famoso en la época y se le considera uno de los precursores el cine moderno.

Centrados ya en el campo de la animación debemos nombrar a la alemana Charlotte Reineger quien creó el primer largometraje de animación mucho antes de Walt Disney. Ya a principios de los años 20 Lotte, como se la conocía, se inspiraba en las sombras chinas y recortaba siluetas de papel para luego moverlas y fotografiar cada uno de los movimientos. Con esta técnica se conseguía crear una ilusión de movimiento en las figuras.

De este modo en 1926, gracias a un banquero que le ofreció financiar su película a cambio de que les diera clase a sus hijos, Lotte realizó el primer largometraje de animación de la historia: Las aventuras del príncipe Achmed, que estaba basada en las historias de Las mil y una noches. La técnica utilizada en esta película fue la de las siluetas, que consistía en mover las piezas de cartón y unas finas láminas de plomo bajo la cámara.

Unos años después, en los años 30, los hermanos Nicolau diseñaron un artilugio para que los niños pudieran tanto ver cómo crear películas animadas. Así el Cine NIC, nombre con el que se dio a conocer el popular juguete de los tres barceloneses, arrastraba bandas de papel traslúcido que previamente se habían llenado de dibujos. El mecanismo de este proyector se activaba manualmente girando una manivela que movía las bandas de papel de izquierda a derecha y dotaba a las imágenes de movimiento.

A día de hoy, el mundo de la animación ha avanzado mucho hacia el campo digital y los dibujos ya rara vez se hacen sobre papel. Sin embargo, el papel sigue siendo parte fundamental de todo el universo cinematográfico. Así podemos encontrar que los guiones que los actores han de aprenderse de memoria todavía se imprimen en papel. Esto lo sabemos gracias a las redes sociales, donde actores y actrices de todo el mundo suben a menudo fotos con sus guiones en medio de un rodaje.

                                                                                                              

Otro de los enclaves clásicos del papel dentro del mundo del celuloide es en la cafetería. Quizás antes no era tan común, pero hoy en día es casi imprescindible ir al cine acompañado de un buen cubo de palomitas con su correspondiente bebida. El empaquetado de la mayoría de productos que consumimos cuando vamos al cine se hace con papel y cartón, que no solo contamina menos sino que además es reciclable. La versatilidad del papel es la que nos permite encontrarlo en casi todas nuestras acciones del día a día, incluso en lugares tan insospechados como en la gran pantalla.

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